Un Enfoque Revolucionario

El Caso Dora

by IG
Dora y Otto

Dora y Otto

El Caso Dora es un caso famoso descrito por Sigmund Freud. En 1905, Freud publicó el Caso Dora en su nuevo libro, llamado Fragmento de análisis de un caso de histeria.

Dora es el seudónimo dado por Sigmund Freud a un paciente con diagnóstico de histeria. Su verdadero nombre era Ida Bauer. Nació en 1882 y murió en 1945. Dora llegó a Freud cuando tenía 18 años. Ella desarrolló varios síntomas, como disnea (dificultad para respirar, asfixia histérica), tos, depresión, evitación del contacto social, amenazas con suicidarse, desmayos, y afonía (pérdida de la voz).

Dora vivía con sus padres y su hermano, Otto. Su padre, Philip Bauer, era un rico empresario textil, nacido en 1853. Su madre, Katharina Gerber, nació en 1862. Los padres de Dora tenían una bonita relación basada en verdadero amor. Se hicieron amigos con otra pareja, Herr y Frau K. (los nombres dados por S. Freud).

Dora sostenido que Herr K. le hizo un abuso sexual y por lo tanto ella le dio una bofetada. Herr K negó todas las acusaciones. El padre de Dora nunca la creyó. Él no podía creer que su mejor amigo trató de abusar su hija. Dora le dijo a Freud que su padre tenía una relación con Frau K. y esto puede ser la razón por la cual su padre no lo cree.

Freud creía que los sueños son el camino real hacia el inconsciente, tal como él escribió en La interpretación de los sueños, en 1900. Freud alentó a Dora a compartir con él sus sueños. Según S. Freud, la interpretación de los sueños es una parte importante del tratamiento de la histeria.

Este es el primer sueño que Dora le contó a Freud:

“En una casa hay un incendio contó Dora; mi padre está frente a mi cama y me despierta. Me visto con rapidez. Mamá pretende todavía salvar su alhajero, pero papá dice: ‘No quiero que yo y mis dos hijos nos quememos a causa de tu alhajero’. Descendemos de prisa por las escaleras, y una vez abajo me despierto.”

El segundo sueño que Dora le contó a Freud es:

“Voy paseando por una ciudad desconocida y veo calles y plazas totalmente nuevas para mi. Entro luego en una casa en la que resido, voy a mi cuarto y encuentro una carta de mi madre. Me dice que habiendo yo abandonado el hogar familiar sin su consentimiento no había ella querido escribirme antes para comunicarme que mi padre estaba enfermo. Ahora ha muerto, y si quieres puedes venir. Voy a la estación y pregunto unas cien veces “¿donde esta la estación?”. Me contestan siempre lo mismo: “cinco minutos”. Veo entonces ante mi un bosque muy espeso. Penetro en el y encuentro a un hombre al que dirijo de nuevo la misma pregunta. Me dice: “todavía dos horas y media”. Se ofrece a acompañarme. Rehúso y continúo andando sola. Veo ante mi la estación, pero no consigo llegar a ella y experimento aquella angustia que siempre se sufre en estos sueños que nos sentimos como paralizados. Luego me encuentro ya en mi casa. En el intervalo debo haber viajado en tren, pero no tengo la menor idea de ello. Entro en la portería y pregunto cual es nuestro piso. La criada me abre la puerta y me contesta: su madre y los demás están en el cementerio.”

Freud interpretó los dos sueños como referencia a la vida sexual de Dora. La caja de alhaja es un símbolo de su virginidad. Su padre no la protegía de Herr K. Freud creía que Dora tiene un deseo reprimido por su padre, por Herr K (señor K), y también para Frau K  (señora K).

A través del análisis, Freud interpretó la histeria de Dora como una manifestación de sus celos hacia la relación entre Frau K y su padre. Al principio, la curación fue un éxito. Freud ayudó a Dora para deshacerse de la tos. Freud empujó Dora a aceptar la atracción para Ella K. Por desgracia, Dora no pudo aceptar esta idea y se convirtió cada vez más lejano. Dora se detuvo el tratamiento, después de once meses. Freud consideró que esto era un fracaso terapéutico.

Freud sostenía que el tratamiento fracasó porque él no hizo caso de la transferencia, un fenómeno importante en el psicoanálisis.

El Caso Dora nos ayuda a entender mejor cómo nuestros conflictos no resueltos pueden influir nuestra salud psicológica y fisiológica.


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